Cuautitlán Izcalli, México.- Resulta alarmante la ligereza con la que el gobierno municipal de Daniel Serrano Palacios aborda la violencia contra las mujeres y las desapariciones, al presumir cifras de “Cero Casos” sin explicar que los registros administrativos no representan necesariamente el universo total de hechos de violencia.

Mientras el alcalde presume que durante el primer semestre de 2026 no se registraron denuncias bajo el rubro específico de violencia de género, existen otras cifras: un reporte atribuido a la Secretaría de Seguridad del Estado de México documentó 243 incidentes de violencia contra mujeres tan sólo durante febrero: 175 por violencia intrafamiliar, 39 por lesiones, 18 por violencia de pareja, 5 por homicidio y 3 por hostigamiento y acoso sexual, además de reportes relacionados con trata y sustracción de menores.

La contradicción es evidente y obliga a preguntar: ¿cómo puede un gobierno hablar de “cero casos” mientras existen cientos de incidentes registrados bajo distintas modalidades de violencia? La reducción de una categoría estadística no significa que la violencia haya desaparecido, mucho menos que las mujeres de Cuautitlán Izcalli hayan dejado de estar en riesgo.

La situación es todavía más grave porque Cuautitlán Izcalli mantiene dos Alertas de Violencia de Género, una por violencia feminicida y otra por desaparición de mujeres. El propio marco estatal reconoce al municipio dentro de los territorios sujetos a estas medidas y establece recursos específicos para prevención, seguridad y búsqueda.

Por ello, resulta irresponsable que desde el gobierno municipal se utilicen cifras alegres para generar la impresión de que el problema está resuelto. Las Alertas de Violencia de Género existen precisamente porque hay una problemática que requiere atención permanente, acciones concretas, recursos públicos y resultados verificables.

El Acuerdo estatal establece que los recursos destinados a estas Alertas deben ejercerse exclusivamente en proyectos aprobados y alineados con los programas municipales correspondientes. También contempla mecanismos de evaluación para conocer los resultados e impacto de las acciones implementadas.

No se puede confundir una disminución en determinadas carpetas de investigación con la desaparición de la violencia. Tampoco se puede utilizar la ausencia de denuncias clasificadas bajo un delito específico como argumento para minimizar una realidad que continúa apareciendo en reportes de violencia intrafamiliar, lesiones, violencia de pareja, homicidios y delitos sexuales.

Ante esta situación, Daniel Serrano Palacios debe dejar de lado las cifras triunfalistas y explicar públicamente qué está ocurriendo, cómo se están atendiendo los casos de violencia contra las mujeres, qué acciones se realizan frente a las desapariciones y cómo se están ejerciendo los recursos destinados a las Alertas de Violencia de Género.

La alarma no está en que algunos indicadores disminuyan; la alarma está en que un gobierno pueda sentirse satisfecho con una cifra mientras las familias siguen enfrentando violencia, desapariciones y miedo. Cuautitlán #Izcalli necesita un gobierno que tome el problema con absoluta seriedad, que prevenga, busque, atienda y rinda cuentas y no que ande pagando pautas a medios de comunicación para presumir como logros asuntos delicados para las familias izcallenses. La violencia contra las mujeres no puede desaparecer de las estadísticas para después desaparecer de las prioridades del gobierno.

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