Redacción.- Angélica Rivera de Peña, esposa del Presidente de la República, acompaño al Santo Padre, quien sonrió y les extendió los brazos a los niños que se encontraban en el hospital Infantil de México “Federico Gómez” quienes se pudieron felices por la presencia del máximo representante de la iglesia católica en el nosocomio. 

  Su Santidad tomó su tiempo, tuvo un abrazo y una bendición para cada uno de los 38 infantes que lo recibieron en el vestíbulo del auditorio Jesús Kumate, a quienes les pidió “oren por mí”.

La señora Angélica Rivera de Peña, anfitriona de la visita, conmovida por las escenas de amor entre los niños y el Santo Padre, esperó a que su invitado diera la bendición a cada uno los niños, a quienes también obsequió un rosario.

  Al darle la bienvenida, la Presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del DIF Nacional, señaló, “Es un privilegio poder recibirlo, nos llena a todos con su amor y caridad; los niños de México le abren con alegría su corazón y reciben con su presencia las virtudes de la fe y la esperanza”.

Y agregó, “Su Santidad, quiero que sepa que aquí siempre será bienvenido. Tenga la seguridad que vamos a rezar para que Dios le siga dando la luz y la fortaleza que con gran humildad nos ha mostrado y que tantas enseñanzas nos ha brindado”.

“Usted es grande por lo que dice, pero es mucho más grande por lo que hace. Su mensaje de amor y de paz es para todos. Por todo esto, desde el fondo del alma y llenos de alegría le decimos: ¡muchas, muchísimas gracias por acompañarnos!”, finalizó.

Hubo un momento en el que se hizo un silencio para escuchar las palabras del Sumo Pontífice, que resonaron en todas las torres de la institución médica, donde pacientes, médicos, trabajadores y visitantes estuvieron atentos al mensaje.

“Quiero pedir a Dios que bendiga a todas las personas que trabajan en esta casa para la recuperación de los niños, porque no sólo con medicamentos se recupera la salud, sino también con la cariñoterapia que es muy importante para sanar. Es tan importante una caricia y una palabra de aliento para recuperar la salud”, recalcó el Papa Francisco.

  A su arribo a la institución médica, lo esperaban la señora Angélica Rivera de Peña, el doctor José Narro Robles, Secretario de Salud y el director del nosocomio, José Alberto García Aranda, así como algunos integrantes del Patronato del Hospital.

Posteriormente inició un recorrido por el área de hospitalización, donde los niños olvidaron por un momento su enfermedad y la emoción los hizo brincar de gusto al ver a Su Santidad entrar por las puertas de cristal, los gritos de ¡Papa Francisco te queremos! resonaban en el ambiente.

  Previo a llegar a la Ludoteca, en una escena conmovedora, la pequeña Alexia Garduño Aladro, quien padece osteosarcoma, le dijo al Papa que le quería dar un regalo, el Sumo Pontífice se emocionó al oír la voz de la pequeña que entonó el Ave María, lo que conmovió hasta las lágrimas a la señora Rivera de Peña.

El líder religioso, acarició a los pacientes, les dijo que los admiraba por su fortaleza y les dio su bendición; al entrar a la ludoteca, los niños Luz Elena Fuentes Mendoza y Lázaro Trejo Solís, lo esperaban y juntos tocaron la campana que se encuentra en el centro del salón, lo que significa que fueron dados de alta, que salen sanos y que libraron el cáncer.

Los padres de los pequeños y las autoridades del hospital observaban entusiasmados las escenas de amor de los niños y el invitado especial, momento de ilusión de vida que les brindaba Su Santidad.

Finalmente el Papa Francisco donó al Hospital Infantil, una pintura al óleo que representa la protección de una madre a su hijo.

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