Cuautitlán Izcalli, Méx.- Historia, cultura, arquitectura, gastronomía, acompañadas de una buena dosis de interesantes leyendas y anécdotas contadas por originarios de los pueblos de Cuautitlán Izcalli, se viven en los Paseos Novohispanos que la Dirección General de Desarrollo Humano emprende en el territorio municipal.

A casi dos años de haber iniciado con esta propuesta, los Paseos Novohispanos tienen el objetivo de fortalecer la identidad de los izcallenses y difundir la riqueza histórica-cultural de la demarcación, así como las actividades económicas o artesanales de cada sitio.


En esta ocasión, personas de la tercera edad del Centro de Atención al Adulto Mayor (CAAM) de Atlamica realizaron el recorrido Santa Bárbara-San Lorenzo Río Tenco donde visitaron sus parroquias que, en la administración municipal, fueron inscritas en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto
con sus retablos y pinturas, a fin de lograr su preservación.

Cabe señalar que el templo de Santa Bárbara Virgen y Mártir fue construido en el siglo XVII para facilitar la labor evangelizadora de los franciscanos que llegaron a Cuautitlán. Se trata de una construcción de estilo barroco y tiene importantes elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, como los retablos dedicados a la Virgen y otro sobre la vida de San Ignacio de Loyola.

Aquí, los visitantes tuvieron la oportunidad de conocer el proceso de recuperación que realizan los restauradores Antonio García y Juan Carlos Tovar a la pintura de madera dedicada a San Ignacio Loyola, que data del siglo XVII.


Asimismo descubrieron que el pueblo de Santa Bárbara es uno de los principales productores de quesos de la región, contando con el momento para degustarlos y comprar.

Posteriormente, en San Lorenzo Río Tenco visitaron la parroquia de San Lorenzo Mártir, edificada a finales del siglo XVI y perteneció en un principio a la orden franciscana. En su primera etapa constructiva, la tradición oral indica que tanto el campanario como el templo fueron construidos con piedras de las pirámides que se mandaron derribar durante la evangelización.

Con la llegada de los jesuitas al territorio de Tepotzotlán, el inmueble recibió gran influencia de ellos; por lo que se cree que la portada, el campanario y el retablo, son obras que estuvieron bajo la dirección de la Compañía de Jesús a finales del siglo XVIII.

Los Paseos Novohispanos se ofrecen sin costo alguno e incluyen el traslado en camión. Para solicitar mayores informes y reservar: 58 64 25 34 o acudir a la Dirección de Desarrollo Humano.

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